Aquí, en medio de esta soledad amarga
quiero pedirte que abrás tus ojos,
que veás como no soy nadie si no estás vos
Quiero pedirte que extendás tus brazos
Estos huesos cansados necesitan descansar;
encontrar un lugar tranquilo
Estos recuerdos obsoletos necesitan
arder en un fuego conocido
Estos pasos lentos y jadeantes
No terminan de llegar a vos
Esta mi vida incompleta que no quiere
-o no puede dejar de ser,
Necesita un suspiro para yacer;
una lágrima para diluirse entre la emoción
de un simple adiós yermo
Estas mis manos que hacen arte te necesitan
a vos para seguir fabricando sueños
que duren más que una noche
Esta existencia infeliz quiere encontrar
un lugar seco para gritar
un lugar que no esté lleno de miedo;
que no fallezca infértil entre las ilusiones
rotas, desesperadas atestadas de mi
Necesita un lugar sin nombre donde nadie le conozca
Un lugar que esté lleno de vos
26.1.07
23.1.07
Delirios III (anatomía y prozac)
Estoy tentado de cometer un poema
Somos dos almas sin dios propio
Dos índoles indolentes encadenadas al frío
Un par de segundos engendrados por el tiempo
Dos espíritus cogidos por el demonio
Somos esa cosa, antes de equivocarnos
Ese instante sin brazos que se arrastra entre
el sentido común y la sensatez
Somos la estrella que estalla en medio del deseo
La palpitación de un órgano seco, exangüe
que yace en la profundidad del instinto
Somos las alas que no soportaron el peso de la culpa
Esa mano que sale de la tumba, pidiendo aire
Somos todo, menos lo que queremos ser
Somos un gerundio siendo perpetrado la voz estrujada
entre mil recuerdos vacios, sin emoción
Somos eso que no tiene el otro,
la soledad
el desprecio
la compasión
El amor a la vida
Somos un angel que vuela con el ala rota
Eso, y no se que más....
Somos dos almas sin dios propio
Dos índoles indolentes encadenadas al frío
Un par de segundos engendrados por el tiempo
Dos espíritus cogidos por el demonio
Somos esa cosa, antes de equivocarnos
Ese instante sin brazos que se arrastra entre
el sentido común y la sensatez
Somos la estrella que estalla en medio del deseo
La palpitación de un órgano seco, exangüe
que yace en la profundidad del instinto
Somos las alas que no soportaron el peso de la culpa
Esa mano que sale de la tumba, pidiendo aire
Somos todo, menos lo que queremos ser
Somos un gerundio siendo perpetrado la voz estrujada
entre mil recuerdos vacios, sin emoción
Somos eso que no tiene el otro,
la soledad
el desprecio
la compasión
El amor a la vida
Somos un angel que vuela con el ala rota
Eso, y no se que más....
discriminantes:
mierda...me salio otro poema...
22.1.07
Auxilio!
¡Auxilio!.
Necesito a alguien.
Y no a cualquiera.
Sabés que necesito a alguien,
¡Por favor!
Cuando era joven, mucho más joven que ahora,
Nunca necesité la ayuda de nadie de ninguna manera.
Pero eso ya quedó en el pasado, y ya no estoy tan seguro
Ahora veo que he cambiado mi mundo, y he abierto todas las puertas
Ayudáme si podés, me siento mal
Apreciaría si vos estuvieras aquí.
Ayudáme, a poner los pies sobre la tierra.
Por favor, acaso no me vas a ayudar, ¿Por favor?
Y ahora mi vida ha cambiado en ¡O! Tantas maneras
Mi libertad parece que se desvanece en viento.
Ahora y a cada momento me siento tan inseguro
Ahora sé, te necesito, como nunca antes lo había hecho
Necesito a alguien.
Y no a cualquiera.
Sabés que necesito a alguien,
¡Por favor!
Cuando era joven, mucho más joven que ahora,
Nunca necesité la ayuda de nadie de ninguna manera.
Pero eso ya quedó en el pasado, y ya no estoy tan seguro
Ahora veo que he cambiado mi mundo, y he abierto todas las puertas
Ayudáme si podés, me siento mal
Apreciaría si vos estuvieras aquí.
Ayudáme, a poner los pies sobre la tierra.
Por favor, acaso no me vas a ayudar, ¿Por favor?
Y ahora mi vida ha cambiado en ¡O! Tantas maneras
Mi libertad parece que se desvanece en viento.
Ahora y a cada momento me siento tan inseguro
Ahora sé, te necesito, como nunca antes lo había hecho
J. Lennon
16.1.07
Mi Opinión (16-01-92)
Sólo quiero decir que hoy se cumplen 15 años de vivir en paz. No es una de las estupideces público haciéndolas pasar por historias o dizque-poemas baratos. No puedo dejar de decir, que hoy, por fin después de quince años, se celebra el día de la paz. Es realmente lamentable la manera que le han hecho creer a los niños que vivimos en paz. Pero está bien, pues eso es lo que es todo esto: Un cuento para niños. No es más que un día inventado para no trabajar.Que chiste mas insípido, pero es alarmante ver cómo algunos aún insisten en vendernos la idea de que vivimos en paz. Es cierto, los fusiles ya no escupen balas, las minas ya no dejan sin pierna a civiles inocentes ni las granadas vuelan ya por los aires haciendo estallar helicópteros. Pero todavía existe violencia social, violencia adentro de la familia y más.Supuestamente vivimos en paz, pero los hospitales no tienen medicina, las escuelas no tienen pupitres, hay mucha gente que no tiene trabajo y los niños siguen pidiendo e la calle. Vean los periódicos, que lanzan campañas en contra de la violencia, todas las primeras planas están manchadas con sangre. Los hogares continúan quebrados, todavía la gente continúa yéndose para los Estados Unidos y las maras todavía están matando cobradores de microbús. Quiero ver mañana las noticias para saber cuántas muertes hubieron durante el "Día de la Paz" Esto no es mas que publicidad comercial. Un acontecimiento inventado.Solo intento hacer conciencia, acerca de esta celebración que realmente me parece un insulto a la realidad del país, que continúa sangrando. La "curita" de la Paz no da abasto para la profunda herida que tiene el país.La paz no se hace con un par de firmas. Es necesaria una renovación de los valores de la sociedad. Es necesario crear un ambiente propicio para la gestación de un estado de convivencia en armonía, que garantice estabilidad en todos los aspectos y que vaya de la mano con un gobierno justo y enfocado en los que más sufren. Iglesia, sociedad, estado y pueblo todos de la mano.Así que pues, a la mierda con sus patrañas y sus alegorías sarcásticas.
discriminantes:
ah... la puta vida...
12.1.07
Venus lounge 754
Estoy aqui sentado entre el polvo de las estrellas que han muerto
Rodeado de anémonas y cometas digitales
Tomándome aquí, un café sin azucar ni pretextos
Hablando con Dios sobre fútbol, política y fotografía
Dejé mi prejuicio en casa secándose al sol
He traído un periódico sin palabras de sangre ni malas noticias
Talvez quisieras leer un poco, no sé
quizá sólo pretender que tenés cultura
Asterorides y galaxias distantes y engreídas
Vengo de un planeta muy lejano del que no creerás
es más que agua, sangre, cerveza y teléfonos celulares
He visto muchas cosas so increibles
Marte que juega ajedréz con Atlacatl
Oceanos de luz mezclados con la simpatía de tu voz
He soñado que veo lo que hay dentro de los mortales
Aquí, exhalando el humo del cigarro mientras leo a Nietzsche
Es un lugar con ambiente, Orfeo aprendió a tocar jazz
Disfrutando del break time que kindly, you have dado me
Tomando nada más valor para regresar a donde pertenezco
Aquí sentado hasta que volteés tu mirada hacía mi
Hasta que alguien me eche de aquí por haber bebido demasiado
Demasiado de tu risa enveneda
Rodeado de anémonas y cometas digitales
Tomándome aquí, un café sin azucar ni pretextos
Hablando con Dios sobre fútbol, política y fotografía
Dejé mi prejuicio en casa secándose al sol
He traído un periódico sin palabras de sangre ni malas noticias
Talvez quisieras leer un poco, no sé
quizá sólo pretender que tenés cultura
Asterorides y galaxias distantes y engreídas
Vengo de un planeta muy lejano del que no creerás
es más que agua, sangre, cerveza y teléfonos celulares
He visto muchas cosas so increibles
Marte que juega ajedréz con Atlacatl
Oceanos de luz mezclados con la simpatía de tu voz
He soñado que veo lo que hay dentro de los mortales
Aquí, exhalando el humo del cigarro mientras leo a Nietzsche
Es un lugar con ambiente, Orfeo aprendió a tocar jazz
Disfrutando del break time que kindly, you have dado me
Tomando nada más valor para regresar a donde pertenezco
Aquí sentado hasta que volteés tu mirada hacía mi
Hasta que alguien me eche de aquí por haber bebido demasiado
Demasiado de tu risa enveneda
discriminantes:
mierda...me salio otro poema...
9.1.07
Ha Cambiado
Lanzó un profundo gemido dislocado teñido de dolor, angustia y miedo. Ahí en medio de la calle, su cuerpo cayó desplomado inmediatamente después de la punzada que le atravesó.
Cerró los ojos y comenzó a temblar sin control. El dolor era inmenso, y apenas la dejó pensar en que podría ser un ataque epiléptico. Fue lo único que alcanzo a suponer. Su mente se desvaneció justo cuando su mano buscaba en su bolsillo izquierdo los medicamentos que nunca debió olvidar tomar esa mañana.
Sucumbió rápidamente ante el profundo dolor que la invadía. Fue tan intenso que la hizo gritar de nuevo y recuperar la conciencia, extraviada momentáneamente. Esto se había salido de control. La gente a su alrededor se hizo a un lado al ver como esa muchacha se contorsionaba envuelta en tal agudo sufrimiento.
Sus gritos enloquecidos rasgaron la seudo tranquilad de la calle.
Ella sintió como si su cuerpo estuviera siendo impactado por un trueno interminable. La agonía de estar siendo apuñalada sin piedad. Sintió que su cuerpo se desprendía por pedazos mientras su corazón parecía salírsele, palpitaba tan frenéticamente que de un momento reventaría su pecho para salir despedido a gran velocidad. Su rostro cubierto de sudor se desfiguraba al ritmo del sufrimiento endemoniado que la atormentaba. Sintió entonces, que su cuerpo se prendía en llamas que la envolvieron empeorando aún más su sufrimiento. Sus gritos hicieron eco sordo en su cabeza. El dolor la estaba destazando lentamente y parecía interminable. La carne de su cuerpo era un confusión de dolor puro e impulsos eléctricos que su sistema nervioso enviaba delirante a través de el. Sus ojos negros, inyectados de sangre se desorbitaron con una mueca retorcida.
No podía ser posible que la muerte doliera más que la vida misma. El temor la invadió entonces al sentir que su mayor pesadilla cobraba vida, la asfixia se le hizo más terrible que el dolor que le trituraba los huesos.
Derribada, se retorció hasta quedar con la cara contra el cemento frío de la acera. Gritaba y gritaba agónicamente y nadie le podía ayudar. Recordó la estatuilla dorada de Amitabha sobre el estante de la pared de su apartamento. No existía en ese momento más en su cabeza que el dolor. Un dolor puro que lentamente comenzó a concentrarse en su espalda hasta que se hizo una aguda presión concentrada en su columna. Como si cada una de sus vértebras estuvieran cediendo para que su columna vertebral se partiera en pedazos. Nunca antes había deseado morir tanto como ese día.
Y ocurrió entonces que la piel de sus hombros comenzó a expandirse sin control. Ninguno de los presentes había escuchado un grito tan desgarrador como el de la muchacha. Las gotas de sangre comenzaron a machar su camisa. Las fibras de algodón no pudieron resistir más la presión y comenzaron a rasgarse lentamente.
Como un golpe seco, la camisa cedió y se rompió súbitamente hasta que de ella no quedaron más que jirones esparcidos por la calle. Un grito que le destrozó la garganta se soltó al sentir como la delicada piel no fue capaza de aguantar y se empezó a desgarrar de a poco. La piel se le abrió con una explosión de sangre y músculos desvencijados. Y de su dorso comenzaron a salir cuatro enormes alas de colores brillantes, de cada costado.
Las extendió y grito desesperada nuevamente. El dolor había cesado por completo.
Temblando todavía logro incorporarse sobre el suelo con sus brazos estremecidos. Miro confusa y asustada en todas direcciones, y solo encontró cara desencajadas de asombro y perplejidad.
Sintiéndose muy apenada, secó las lágrimas de su rostro. Y como pudo salió volando, dejando una estela de sangre y partículas diminutas de color.
En el suelo quedó un pequeño frasco de color oscuro, que contenía unas pastillas blancas y una etiqueta, que decía: Lepidopterytina. Tome dos comprimidos cada mañana.
Cerró los ojos y comenzó a temblar sin control. El dolor era inmenso, y apenas la dejó pensar en que podría ser un ataque epiléptico. Fue lo único que alcanzo a suponer. Su mente se desvaneció justo cuando su mano buscaba en su bolsillo izquierdo los medicamentos que nunca debió olvidar tomar esa mañana.
Sucumbió rápidamente ante el profundo dolor que la invadía. Fue tan intenso que la hizo gritar de nuevo y recuperar la conciencia, extraviada momentáneamente. Esto se había salido de control. La gente a su alrededor se hizo a un lado al ver como esa muchacha se contorsionaba envuelta en tal agudo sufrimiento.
Sus gritos enloquecidos rasgaron la seudo tranquilad de la calle.
Ella sintió como si su cuerpo estuviera siendo impactado por un trueno interminable. La agonía de estar siendo apuñalada sin piedad. Sintió que su cuerpo se desprendía por pedazos mientras su corazón parecía salírsele, palpitaba tan frenéticamente que de un momento reventaría su pecho para salir despedido a gran velocidad. Su rostro cubierto de sudor se desfiguraba al ritmo del sufrimiento endemoniado que la atormentaba. Sintió entonces, que su cuerpo se prendía en llamas que la envolvieron empeorando aún más su sufrimiento. Sus gritos hicieron eco sordo en su cabeza. El dolor la estaba destazando lentamente y parecía interminable. La carne de su cuerpo era un confusión de dolor puro e impulsos eléctricos que su sistema nervioso enviaba delirante a través de el. Sus ojos negros, inyectados de sangre se desorbitaron con una mueca retorcida.
No podía ser posible que la muerte doliera más que la vida misma. El temor la invadió entonces al sentir que su mayor pesadilla cobraba vida, la asfixia se le hizo más terrible que el dolor que le trituraba los huesos.
Derribada, se retorció hasta quedar con la cara contra el cemento frío de la acera. Gritaba y gritaba agónicamente y nadie le podía ayudar. Recordó la estatuilla dorada de Amitabha sobre el estante de la pared de su apartamento. No existía en ese momento más en su cabeza que el dolor. Un dolor puro que lentamente comenzó a concentrarse en su espalda hasta que se hizo una aguda presión concentrada en su columna. Como si cada una de sus vértebras estuvieran cediendo para que su columna vertebral se partiera en pedazos. Nunca antes había deseado morir tanto como ese día.
Y ocurrió entonces que la piel de sus hombros comenzó a expandirse sin control. Ninguno de los presentes había escuchado un grito tan desgarrador como el de la muchacha. Las gotas de sangre comenzaron a machar su camisa. Las fibras de algodón no pudieron resistir más la presión y comenzaron a rasgarse lentamente.
Como un golpe seco, la camisa cedió y se rompió súbitamente hasta que de ella no quedaron más que jirones esparcidos por la calle. Un grito que le destrozó la garganta se soltó al sentir como la delicada piel no fue capaza de aguantar y se empezó a desgarrar de a poco. La piel se le abrió con una explosión de sangre y músculos desvencijados. Y de su dorso comenzaron a salir cuatro enormes alas de colores brillantes, de cada costado.
Las extendió y grito desesperada nuevamente. El dolor había cesado por completo.
Temblando todavía logro incorporarse sobre el suelo con sus brazos estremecidos. Miro confusa y asustada en todas direcciones, y solo encontró cara desencajadas de asombro y perplejidad.
Sintiéndose muy apenada, secó las lágrimas de su rostro. Y como pudo salió volando, dejando una estela de sangre y partículas diminutas de color.
En el suelo quedó un pequeño frasco de color oscuro, que contenía unas pastillas blancas y una etiqueta, que decía: Lepidopterytina. Tome dos comprimidos cada mañana.
discriminantes:
narrativamente tuyo
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