Bajo las piedras de afuera, late un corazón de carne.
El hombre de piedra camina entre tragos y estragos
Adentro del corazón, hay arenas del tiempo;
Que se agotan y reverberan con cada herida.
El niño detras de la puerta confunde sus lágrimas
con la voz estrujada que suena a tormenta.
De las manos envueltas en fuego, que curan heridas;
se levantan oleadas de resentimiento.
Pero el sabe que dentro, muy dentro late un motor.
Si tuviera ojos vería, si tuviera oidos oiría;
este saludo que se desprende del alma.
atentamente; hasta el día que la tierra le cubra los huesos
10.5.07
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