12.10.07

La guerra vol I

Abrí mis ojos y vi al cielo.

Y el cielo estaba cubierto de metal
el gris celaje de motores incansables
escupía lágrimas heladas.
Lágrimas de hierro
se mezclan con la lluvia;
Acribillan el suelo y la carne los hombres,
los hombres y las manos de los hombres,
las manos y la carne de los hombres.

El metal recorre las arenas del tiempo
destroza la carne blanda de los hombres,
con su voz de hierro y sus cañones.
El metal invade la tierra,
camina entre los hombres.
Disputándose la carne y el metal.

Un día los hombres serán de metal.
Hablaran con estruendo
se batirán con ferocidad.
No respetaran ni a la carne ni al metal
ni al tiempo ni a la sangre;
porque no habrá carne ni metal,
ni sangre ni tiempo.

Ese día el cielo volverá ser azul.
El metal será trinchera del recuerdo.

Y la carne de los hombres no podrá ser perforada.
Y la memoria quedará intacta.
La sangre atrapada por el metal.
Y la tierra se tragará a los hombres y su carne blanda.

2 comentarios:

Wendy Aparicio dijo...

Hoy más que nunca, la carne y el metal son uno sólo.
Si no, cómo explicas que el corazón sea tibio y dentro de él germine el odio.

¿Somos todos prisioneros de esa blanda frialdad?

Una vez más, grosísimo post.

Shalom.

P.D. Es el extraño exilio el camino.
Alguna luz ajena, la recompensa.

Mario Zetino dijo...

yeah! metal, carne, motores en el cielo y esas cosas que a uno le gustan tanto!