La lengua de M tenía espinas; de tanto hablar el idioma de las rosas.
La sombra de M languidecía bajo el sol negro de un invierno, un invierno de pinceladas azules y ventarrones tibios. Su mundo, giraba sin cesar y ella ni lo notaba. Hasta que se dio cuenta, que su sombra estaba incompleta, que sus abrazos estaban vacíos y el eco de su voz se volvió un reclamo insípido.
M necesitaba. Recorrió el mundo, devoró los días de su existencia, buscando incansable. Hasta que sus ojos se apagaron.
Cuando sus alas estuvieron too weak to fly, trató de enterrar sus ilusiones.
Escribió con la sangre de sus venas, su testamento.
-Esta roca será mi tumba, estos huesos serán tu lugar de descanso-
En venganza, su cuerpo no envejeció, Y el día que murió; las estrellas del cielo se apagaron, pero sus ojos, encendieron nuevamente.
Cuando su espíritu fue libre, descubrió todos los esqueletos a su alrededor, todos los que habian muerto, incompletos, vacíos... rotos.
M, se halló completa por primera vez. Comprendió entonces que no busco correctamente. Y que la ilusoria felicidad, existe adentro. Hay que sacarla, o se pudrirá.
M tenía los ojos fugaces. El alma de cristal y las alas rotas.
я тебя люблю!

1 comentario:
No hay garantía de seguridad, sin saber a dónde vamos.
Pero chocar, estúpidamente, contra la luz es cosas de mariposas.
Es inevitable. Somos ciegas.
Eso nos hace bellas e inquietas.
Gracias...
:D
TQM, Compa.
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