No hay metal
no hay guerrero más absurdo
como el que se ataca a sí mismo.
No hay metal; mas fuerte
no hay uno que se capaz de desgarrar
la carne sagrada
La batalla, el paroxismo existencial
entre metales y voluntades
los egos se alimentan de poder
Ya sabes por qué te hice
Le dice el gran espíritu envuelto en un haz de luz
Ya sabías que esto pasaría, cierto
le dijo riendo el ángel
Ambos lo sabemos, se dijeron
Qué sería a ti luego, sino hago esto
el ángel arremetió con la espada
toda luz necesita sombra para existir
le devolvió el impacto
Mientras miles de ángeles morían
bajo el hierro espadas fulgurantes
en la revolución de los dioses
Y arriba en lo más alto; una figura se batía
de la manera más sangrienta; ella misma, sin oponente
2.7.08
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