Feliz estuvo. Su médico le informó que por primera vez en diecisiete años, podía comer carne.
Su dieta végana quedaba en el olvido. Asó ansioso el trozo de carne roja. Pero no terminó de probar el primer bocado; que le quedó atorado en el esófago.
8.8.08
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1 comentario:
Puta, al menos no tuvo muerte de sapo.
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