24.12.06

Ella

Y ahí esta de nuevo. Ese horrible sonido, esa abstracción indeseable. Es un lamento eterno que no me deja tranquila. Solo se que viene de afuera. No se siquiera si es a mi a quien está llamando. ¿Cuándo demonios acabará…?

Mis pupilas agrietadas son un silencioso testigo de la desolación que quiere expresar este reclamo errante. Me está llamando. Ahora lo sé. Ha dicho mi nombre. Y aunque yo no quiera tendré que ir a la ventana, solo para despejar mis dudas.

Afuera está haciendo tanto frío, que el cristal se ha empañado. El jardín es tan lindo cuando es de día, cuando el sol le baña con su tierna luz. Y aun con su amplitud se ve tan muerto cuando es de noche. Todavía no logro ver la fuente del lamento. Un momento…

(Mi corazón se ha detenido…)

¡Ahí esta! Detrás del árbol deshojado. ¿Y ahora? ¿Qué debo hacer…? Sólo se que esto es algo que talvez no me importe. Solo voy a regresar a mi cama para tratar de dormir un poco y así quizá… ¡Que demonios!

(Un ruido…)

(Vidrios rotos y trozos de cortinas sobre el pasto)

(Y yo sobre ellos…)

¡Vaya… al fin me he deshecho de la maldita ventana…! Acabo de descubrir dos cosas interesantes. La primera es que debo podar este césped, y la segunda, es por que no se debe caminar sobre cristales rotos con los pies desnudos. Bueno como quiera que sea, algún día, repararé la ventana, y también como sea, la sangre se coagulará pronto.
Y ahora, aunque sienta que mi alma se escapa por mi boca, debo ir y ver tras el árbol.
Caminare lentamente o rápidamente… ¿Quién quiere ser la sorprendida…?

(Pasos lentos, miradas furtivas)

(mi corazón que vuelve a palpitar)

Tengo mis manos puestas sobre el árbol, estoy apoyada en el con mucha confianza. Las ramas retorcidas y carentes de hojas se acentúan tímidamente sobre mi cuerpo a la luz de la luna. Es el momento de aferrar mis manos a la corteza y ver lentamente el contorno del tronco. Pero no hay nada. Hasta puedo danzar tranquilamente en torno al árbol, por que no esta. Esa sombra que vi desde mi habitación pareció ser una alucinación, creada por el ferviente deseo de darle forma a lo inmaterial. Ni yo misma creo hasta donde ha llegado.
¡Estoy acechando a un fantasma…! ¡Vaya idiotez, hasta parece que…

(Una mano sobre mi hombro)

Yo creo que en mi vida había visto un rostro tan bello. Me cautivaron sus ojos grises. Su cara delgada y estirada, muy blanca, parecía despuntar los rayos reflejados de la luna. Que detalle más grácil podría completar sus facciones sino su largo cabello negro. Su cuerpo desnudo lo cubría entre las sombras del árbol. Estaba flotando frente a mí.

Coloco sutilmente sus manos, una abrazando mi cabeza y la otra alrededor de mis caderas.
Acaricio mi cuerpo helado por el miedo con su mano, y con la otro hizo que mi boca se acercara a sus labios muertos. Y se detuvo a escasos milímetros de mis labios ansiosos, con los suyos entreabiertos y sus ojos cerrados tras espesos parpados rojos.
No se ni que decir o hacer. ¿Es esta la misma mujer que roba mis noches con sus quebradizos quejidos? Y después de todo… ¿Quién quiere pensar en eso en tan apasionante momento?

..Su mano se ha puesto, luego de recorrer el contorno de mi torso, en mi pecho.
¿Y ahora?

Esta presionando contra mi abdomen, de pronto tan lento, de pronto tan fuerte.

(El sonido de su mano atravesando mi cuerpo)

(Mis ojos desorbitados…)

Estoy escuchando la mas dulce canción, y… ¿Es mi imaginación o la luz de luna se vuele difusa…?
Ella me toma del cabello ahora con su mano. Y me sostiene.

¿Sabes?, -me dice, mientras muestra su otra mano ensangrentada que sostiene mi corazón aun palpitante- Esto es lo único que necesitaba…

(Un intenso beso, con el que se roba mi último aliento)

(El sonido de mi cuerpo que ha caído sobre el pasto)

(Y mis ojos que se cierran lentamente, viéndola volar con su cabellera desplegada, y dejando un rastro de sangre derramada)

(Las tibias gotas de sangre golpean mi rostro….

…muerto….)

No hay comentarios: